Imagínate esto, un viernes por la tarde, mochilas más grandes que algunos niños, el auditorio de la escuela convertido en campamento con un montón de tipis y muchas ganas de vivir algo diferente. Así empezó la Noche de Cuentos con los grupos de primero de primaria.
Los papás dejaron a nuestros pequeños en la escuela para que vivieran una nueva aventura, una de esas que se recuerdan por mucho tiempo. Apenas se fueron, comenzó la magia.
Entre hot dogs, linternas y la fogata que juntó a todos alrededor de los bombones, la noche fue tomando forma. Cada niño llevó su cuento favorito y lo compartió con sus compañeros, llenando el espacio de historias y personajes. Después vino la película, que cerró el día con ese silencio bonito que aparece cuando los niños ya están medio dormidos, pero felices.



Podría parecer solo una pijamada en la escuela, pero en realidad fue mucho más. Fue una experiencia que unió a toda una generación, que les enseñó a confiar, a convivir y a descubrir lo bien que se siente dar pasos nuevos.
La mañana siguiente llegó con caritas felices, cabello despeinado y la satisfacción de haber vivido algo único. Y por si fuera poco, el sábado continuó la experiencia con una actividad en familia realizada por Kincamp, donde papás, mamás y niños compartieron juegos, risas y ese espíritu Piaget que hace sentir a todos parte del mismo equipo. Nos encantan estos espacios donde hacemos comunidad y crecemos juntos.
Más que una noche de cuentos, fue una noche de crecimiento, de integración, de hacer comunidad y de pequeñas grandes historias que se seguirán contando por mucho tiempo.


