Mentes Creativas

Hay algo mágico en ver a nuestros niños y jóvenes sorprendernos con su talento, creatividad y curiosidad. Durante tres días llenos de aprendizaje, el Festival de Ciencia, Arte y Tecnología nos permitió entrar en un mundo donde la imaginación no tiene límites y el conocimiento cobra vida.

Desde nuestros chiquitos de preescolar hasta nuestros jóvenes de secundaria y CCH, cada actividad fue un recordatorio de lo importante que es darles espacios para explorar, experimentar y demostrar todo lo que han aprendido.

Los niños de preescolar, con su energía y entusiasmo, nos mostraron que el aprendizaje comienza con el juego. Entre notas musicales, pinceles y recorridos virtuales por el mundo, aprendieron sobre trabajo en equipo, expresión artística y el impacto de la tecnología en nuestra vida cotidiana. ¿Qué mejor forma de explorar la diversidad cultural que a través de experiencias interactivas? Desde la música hasta la robótica, cada uno encontró una manera de expresarse y descubrir sus fortalezas.

En primaria, la curiosidad se convirtió en motor de cambio. A través de proyectos fascinantes, los alumnos investigaron el impacto de los polinizadores en el medio ambiente, exploraron el poder sanador de la música y analizaron cómo nuestras decisiones diarias afectan a los animales y al planeta. Además, la creatividad brilló con fuerza en proyectos como la producción de programas de radio y la presentación de innovaciones tecnológicas en el mundo del transporte.

Pero si algo dejó claro el FACT, es que la educación no solo se trata de adquirir conocimientos, sino de aplicarlos en el mundo real. En secundaria y CCH, los estudiantes llevaron sus aprendizajes a otro nivel. A través de la robótica, la programación, la química y el teatro, demostraron cómo la ciencia y el arte pueden unirse para resolver problemas, contar historias y generar un impacto positivo en la sociedad.

Desde leyendas que reflejan la esencia de diferentes culturas hasta proyectos científicos que analizan cómo el cerebro enfrenta distintos desafíos, cada presentación fue un reflejo del esfuerzo y la dedicación de nuestros alumnos y docentes.

En resumen, este festival no fue solo una exposición de proyectos. Fue una ventana a todo lo que nuestros niños y jóvenes pueden hacer cuando se les da espacio para ser creativos, para experimentar y, sobre todo, para aprender de una forma diferente. Aquí no solo hubo ciencia, arte o tecnología, hubo pasión, trabajo en equipo y, sobre todo, mucho corazón. Porque, al final del día, lo que más importa es que ellos están aprendiendo a ser mejores, a hacer las cosas con sentido y, sobre todo, a construir un futuro mejor para todos.

Así que, si algo nos dejó claro este festival, es que tenemos una generación de niños y jóvenes con mucho que ofrecer, y que, como comunidad, tenemos que seguir apoyándolos para que sigan brillando. ¡Qué orgullosos estamos de verlos crecer!

Te compartimos un poquito de lo mucho que vivimos.