¿Cuándo fue la última vez que soñaste despierto?

Esa es una de las preguntas que les van a quedar dando vueltas después de ver Noctámbulo o la sequía de los sueños. Es una obra para niños, pero les prometemos que los adultos también la van a disfrutar un montón. ¿Y saben por qué?, porque tiene todo: magia, títeres, malabares, acrobacias, y sobre todo, un mensaje ecológico que nos pega a todos.

La trama arranca con Chicho, un niño que necesita encontrar una flor exótica para el jardín de su abuelo, que creó en memoria de la abuela. Todo va bien hasta que se da cuenta de que el agua ha desaparecido misteriosamente (sí, qué raro ¿no?, pero de verdad se pone interesante). Y ahí es cuando le pide a su amigo Lucas, un noctámbulo fanático del café, que se haga cargo del jardín por las noches. Claro, entre el café y el cansancio, las cosas no van tan bien como esperaba.

Para salvar el día, entra en escena Albertis, un plomero que va a hacer todo lo posible para que el jardín no se quede seco. Pero, lo mejor de todo, es cómo la obra nos hace reír y reflexionar al mismo tiempo. Entre los títeres y las acrobacias, nos dan una lección sobre lo importante que es cuidar el agua (y el medioambiente en general) de una manera súper entretenida.

Noctámbulo o la sequía de los sueños no es solo una obra, es una experiencia que te hace pensar en lo que realmente importa, pero sin olvidarse de la diversión.