Tenemos que contarte un nuevo orgullo Piaget y, sobre todo, diferente a lo que les hemos contado en otras ocasiones. Todo empezó con una idea, una cámara y muchísima paciencia.
Marco Aurelio Ramírez Levet, nuestro querido y talentoso alumno de quinto de primaria, decidió hacer un stop motion, esa técnica en la que tomas una foto, mueves tantito el muñeco, tomas otra, y así unas cien veces, hasta que la historia cobra vida.
Lo que parecía un simple experimento terminó siendo un proyectazo, porque detrás de cada segundo de video hay una historia pensada, escrita y contada por él. Marco no solo movió muñecos, también movió ideas. Planeó su guion, pensó en cada escena, grabó, narró y cuidó los detalles que nadie ve, pero que hacen que todo tenga sentido.
Y ahí está lo bonito, sin saberlo, estaba poniendo en práctica muchas habilidades del IB, especialmente del tema “Cómo nos expresamos”. Expresarse no siempre es hablar, también es crear, imaginar, contar y dejar que lo que piensas se vea.
Este tipo de proyectos mezclan de todo, arte, tecnología, escritura y más. Y justo eso es lo que más nos gusta ver en nuestros alumnos, que usen lo que aprenden para inventar, para comunicar, para hacer suyo el conocimiento.
Marco nos recordó que aprender no se trata solo de estudiar, sino de atreverse a contar algo con tu propio estilo. Y si para eso hay que tomar cien fotos seguidas, vale completamente la pena.
¡Tienes un gran talento, Marco, felicidades!
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