La semana pasada nuestros niños de preescolar fueron al Acuario Inbursa y la verdad la pasaron increíble. Desde que entraron estaban emocionadísimos queriendo ver todo lo que había. Claro que se vivía la emoción al mil, había muchísima diversidad, como tiburones, mantarrayas, medusas, peces de colores y muchísimas especies más; pasaban de sala en sala sorprendidos con cada cosa que veían.
Fue muy padre verlos vivir el paseo así, estaban emocionadísimos entre ellos mismos, se hacían preguntas, señalaban todo lo que encontraban y corrían felices para ver qué iban a descubrir en la siguiente sala.
Y aunque claramente iban emocionados por el paseo, también fue una experiencia para seguir aprendiendo muchísimo sobre los animales marinos y la importancia de cuidar estos espacios. Además, este tipo de salidas siempre terminan dejando algo más; convivir fuera del salón, compartir el día juntos y vivir cosas distintas también se vuelve parte importante de sus recuerdos.
La verdad fue uno de esos días que disfrutan muchísimo y que seguramente estuvieron platicando toda la tarde al llegar a casa.


