Esta semana tuvimos algo muy especial en la escuela, se llevaron a cabo los desayunos con nuestras mamás, comenzando con preescolar y avanzando poco a poco hasta cerrar con secundaria. Fueron espacios sencillos, pero muy valiosos, que nos regalaron tiempo para convivir y compartir.
Más allá del desayuno, fue un momento para sentarnos, platicar y reconocernos. Escuchar experiencias, coincidir en muchas cosas y también darnos cuenta de que, aunque nuestros hijos estén en grados distintos, muchas estamos aquí por las mismas razones. El aprendizaje, la comunidad, los grupos pequeños, las amistades y ese acompañamiento que se va construyendo día a día.
A través de las dinámicas que se realizaron, surgieron preguntas que nos llevaron a reflexionar. ¿Por qué elegimos esta escuela? Y fue muy bonito descubrir que muchas compartimos la respuesta. Estamos aquí porque creemos en este proyecto, porque buscamos un espacio donde nuestros hijos crezcan acompañados y porque valoramos la comunidad que se forma entre familias.
Algo que se compartió y que resonó mucho es que no existen generaciones malas. Las generaciones se construyen entre todos. Cada familia, cada mamá, cada persona que forma parte de esta comunidad aporta algo. Depende de nosotros que una generación sea fuerte, unida y sana. Lo que sembramos hoy es lo que veremos reflejado mañana.
Agradecemos muchísimo a todas las mamás que pudieron asistir y regalarse ese espacio. Extrañamos a quienes no lograron acompañarnos, pero sabemos que habrá más oportunidades para convivir y seguir construyendo juntas.
Gracias por seguir creando comunidad, gracias al grupo GAP por fomentar estos espacios y por recordarnos que, cuando nos encontramos, nos escuchamos y compartimos, los lazos se fortalecen y el camino se vuelve mejor.



